Giácomo Di Giorgi, la voz de la experiencia
La experiencia en la zaga siempre es importante. El Caracas FC
tiene a uno de los defensores más experimentados del fútbol venezolano de la
última década. Giacomo Di Giorgi es uno de los pilares del conjunto
más laureado del país y con 35 años de edad, mantiene el ritmo intacto. Di
Giorgi conversó con Hovannes Marsuian (@HMarsuian_).
¿Cómo describirías tu etapa en Independiente de Santa Fe?
Esa etapa fue muy bonita. Lo único que yo lamento creo que fue muy
joven, después del Sudamericano Sub- 20. Ahí me fui a Santa Fe. Estaba muy
chamo y en el momento no tan maduro. Tuve oportunidades ya que logré jugar como
siete partidos en Primera División de Colombia. Hice muchos viajes con sus
categorías menores para Italia, y otros lugares. El salir a esa edad, conocer,
ver el fútbol de otra manera, esa parte fue muy positiva, pero no la aproveché
al máximo por la juventud.
¿Qué técnico te ha marcado en tu carrera?
Todos te marcan, todos te dejan una enseñanza. Yo creo que con
quien empecé a jugar el fútbol allá en mi pueblo, que se llama Omar Ochoa, él
es un ex jugador de Portuguesa FC, y Oscar Pacheco en Acarigua en categorías
menores. Después quien me dio la oportunidad de debutar en Barquisimeto, Nery
Hernández, quien hasta hace poco estaba con Atlético Venezuela y ahorita está
con la selección Sub-15. Y así todos me han dejado una enseñanza, Richard Páez
en ese proceso de categorías menores y muy poco en las mayores, aunque tuve la
oportunidad de debutar con él. Después viene la parte de Cesar Farías con quien
tuve proceso de Eliminatorias muy buenos, tuvimos el placer de ir a la Copa
América y hacer ese cuarto lugar. Yo creo que todos te van dejando una enseñanza
y con todos aprendes algo. Eso te hace crecer, te hace madurar.
¿En qué posición te sientes más cómodo? ¿Defensa central o medio
centro?
Si te soy sincero mi posición principal siempre fue defensa
central, cuando estaba joven. Después cuando iba a ir al Sudamericano Sub-20,
Richard Páez fue quien me comenzó a meter en la zona del medio campo y ahí me
fui adaptando; pero la posición de central siempre la he manejado bien porque
desde chamo la jugué y la conocía. La que si me tuve que acostumbrar en esa época
fue mediocampo, que jugué mucho años ahí y después cuando uno agarra esa
polivalencia en las posiciones, dependiendo el técnico o la necesidad del
equipo, te van variando de posición en el momento en que la necesitan. Pero en
las dos me siento muy cómodo.
¿Cómo fue tu experiencia como jugador de la “Vinotinto”?
Eso es, para uno el futbolista, la máxima expresión. Creo que
vestir la camiseta de Venezuela, escuchar el himno en una Eliminatoria contra
Argentina, Brasil, contra esos equipos grandes con jugadores de tanto nivel
que, por los momentos, solo nosotros los podemos ver por la televisión y
jugando en Europa es lo máximo. Después que puedo jugar y competir contra
ellos, mentalmente creerte que puedes hacer un muy buen partido y lo logras es
lo increíble. Hoy por hoy, vestir la camiseta de tu país es un privilegio. En
el momento que estuve lo disfruté y me hizo crecer, madurar, ver cosas
diferentes.
¿Crees que existe un problema en el jugador venezolano al jugar en
el exterior? ¿Por qué a algunos les cuesta consolidarse?
Eso pasa por la madurez. Al salir tan jóvenes, no están todavía
con la capacidad o con lo que llevan del entorno de nuestro fútbol capaces de
vivir otra cultura, de poder hablar otro idioma, de adaptarse al clima o al
técnico, de muchas cosas que son totalmente diferentes en otro país. Por ahí,
de unos años para acá con la salida de todos los jugadores al extranjeros eso
abrió demasiadas puertas. Hoy por hoy, salen jugadores mucho más jóvenes y son
capaces de adaptarse, ya los clubes como que ponen cabeza en eso para que los
jugadores salgan y se puedan establecer fuera. Por ahí, se puede seguir
abriendo el mercado en Brasil con Seijas que se va al Internacional, ligando
que le vaya a él muy bien para que ese mercado se le pueda abrir también a los
venezolanos que no ha sido muy favorable para nosotros. Del resto, de a poco,
vamos teniendo esa cultura, esa mentalidad de ir saliendo, de ir adaptando para
establecer una carrera muchos años en el extranjero.
¿Consideras que tu retiro del fútbol está cerca?
Me siento muy tranquilo, con mucha fuerza. Por los momentos la
edad, tengo 35 años, no me ha afectado en nada. Mientras trabajes, te cuides,
tengas una carrera desde chamo siempre cuidándote y trabajando al máximo, eso
te va a hacer llevar la carrera más adelante. Gracias a Dios estoy en el
Caracas, donde se trabaja la parte física de muy buena manera, con muchas
prevenciones de lesiones y más lo que uno ha aprendido durante la carrera. Yo
espero seguir en el futbol hasta donde me sienta capaz de competir y no por
estar en un equipo por cobrar o por jugar. Jugaré hasta que me sienta capaz de
competir en un alto nivel con los rivales. Hoy estoy muy contento en el
Caracas, tengo contrato hasta el otro año y espero cumplirlo al máximo,
esperando, antes que se termine el contrato, poder conseguir algún título para
la institución y la fanaticada.
¿Tienes pensado seguir en el fútbol después de tu retiro como
jugador?
No me he planteado seguir en el fútbol. No tengo ni pensado ser
técnico, ni asistente, ni preparador físico. Por los momentos no. Aunque uno
nunca sabe quién te puede tocar la puerta, quién te puede pedir la ayuda,
esperar en ese momento la oportunidad de continuar en este deporte. Pero
seguiré visitando los estadios, ver los partidos y apoyar a los compañeros.
¿Cuál ha sido tu mejor momento en tu carrera?
El más feliz, sin duda, el cuarto lugar en la Copa América. Eso
nos marcó. En el momento que estábamos en Argentina, que lo logramos, no lo
notábamos; lo notamos cuando llegamos a Venezuela, el recibimiento desde
Maiquetía, toda La Guaira, toda Caracas, impresionante la gente. Uno se pone a
recordar y era algo súper. La gente que se tiró a la calle a recibirnos, más o
menos parecido a lo de ahorita con las mujeres que lograron un campeonato y
llenaron un estadio, algo inolvidable. Esa es la parte más emotiva, que más me
marcó. Y uno que otro, los títulos que he logrado con el Deportivo Anzoátegui.
¿Cuál ha sido tu peor momento en tu carrera?
El peor momento y lo más difícil fue cuando me lesioné el
ligamento cruzado de la rodilla izquierda. Esa fue la parte mala de mi carrera,
se podría decir. Algo que nadie quiere. Pasan muchas cosas por la cabeza, cómo
puedes quedar de la operación y si puedes seguir jugando. Gracias a Dios, se
tomaron muy buenas decisiones. La operación salió muy bien y hoy por hoy sigo
compitiendo a un buen nivel.

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