Nicolás Milesi, un charrúa en Arabia
Nicolás Milesi, jugador
del Al Hilal concedió una entrevista a Juan Pablo
Gatti. El uruguayo ha sido parte de la exitosa campaña que ha
llevado al conjunto saudí a la final de la Champions League de Asia. Lo
compartimos.
¿Cuáles son tus
primeros recuerdos con el fútbol? ¿Qué es lo primero que se te viene a la mente?
Mirá, yo salí de
Uruguay, de un equipo de Segunda División y bueno, obviamente los recuerdos son
los mejores, porque al salir de abajo y pelearla desde chiquito hace que eso me
enorgullezca por todo lo que he logrado y porque hoy gracias a Dios se me están
dado los resultados y creo que es ahí cuando uno valora más todo.
Yo salí del Club
Atlético Torque, de ahí tuve la posibilidad de ir al Toluca (a la sub 20), con
17 años y ahí decidí volver a Uruguay por extrañaba mucho a la familia y veía
que el club no estaba apostando por los juveniles así que pensé que estaba
perdiendo el tiempo ahí. Cuando volví al Torque perdí una final de ascenso y
ahí tuve la posibilidad de ir al fútbol brasilero, al Atlético Paranaense. Ahí
estuve un año y después volví a Uruguay, a Danubio. Las cosas del fútbol son
medio locas, lo que me pasó ahí fue grandioso, porque en ese momento estaba en
un club relativamente importante en Uruguay y por problemas con mi
representante y los dirigentes surgió la posibilidad de salir de apuro del club
(mal) y tuve que salir a buscar algo rápido para poder tener minutos y
continuidad que es lo que todo jugador busca.
Fui a préstamo a un
equipo muy chico llamado Plaza Colonia, que recién había ascendido a Primera
División y el objetivo era permanecer en la categoría. Y desde ahí las cosas se
me vienen dando muy bien en el fútbol: salimos campeón con ese equipo en el que
estábamos peleando el descenso, ganándole el último partido a Peñarol en su
estadio. Fuimos los primeros campeones en el estadio de Peñarol cuando lo
inauguraban y con un equipo tan chico que nunca había conseguido un título. Y
gracias a ese campeonato (que marcó mucho mi carrera) surgió la posibilidad de
ir al fútbol árabe. Gustavo Matosas me seguía en esa temporada cuando estaba en
el Plaza Colonia y se interesó mucho, entonces no dudó en llamarme cuando él
llegó a Arabia y gracias a él hace un año y medio que acá estoy.
La verdad que desde que
llegué he ganado cosas muy importantes (en el Al Hilal), tanto en lo
futbolístico como en lo económico. Soy un jugador con mucha hambre y quiero
seguir creciendo.
Justo me nombraste a
uno de tus técnicos y yo te iba a mencionar a otro, Eduardo Espinel, que fue el
que te dio continuidad en el Plaza Colonia.
Sabemos que Uruguay es
un fútbol muy carente en lo económico entonces uno se siente bastante
presionado y más cuando tengo una familia que mantener. Yo tengo una hija y
obviamente la desesperación de uno era poder progresar en esto teniendo tanta
hambre y haciendo lo que a uno tanto le gusta hacer y por suerte gracias a Dios
me fui mal de Danubio - porque tal vez si yo no me hubiera ido no estaría donde
estoy- y es ahí donde uno valora las cosas y a veces dice “por algo pasan las
cosas”. Porque fui a Plaza en busca de minutos y tratando de permanecer con el
equipo en Primera División. Nunca pensé que iba a darse todo lo que se logró,
entonces siempre voy a estar agradecido a la institución, al entrenador. Lo que
yo viví en ese club no sé si lo voy a volver a vivir. Capaz puedo salir campeón
de la Champions (de Asia), pero el título que yo viví ahí va a ser una de las
cosas más lindas que me ha tocado vivir por todas las carencias que tenía el
club, de donde venían mis compañeros, de donde venía el entrenador (que hacía
sus primeras armas, era carpintero). La mayoría de los chiquilines que jugaban
en la Primera tenían que trabajar porque no le daba el sueldo para poder
mantener a su familia, entonces todo tiene un sabor muy lindo y por eso yo creo
que lo valoro mucho y la verdad que lo que yo me llevé de Plaza Colonia es muy
lindo por todo lo que te estoy contando. Lograr un título contra Peñarol, un
equipo grande que tiene todo, con Forlán y las supuestas estrellas del fútbol
uruguayo fue algo muy lindo la verdad.
Ahora, vos que pudiste
ir al fútbol mexicano, al brasileño, al de Arabia… ¿Cómo es el fútbol uruguayo
en sí? Vos me hablabas de las carencias económicas, pero ¿qué otras diferencias
podés ver?
Las diferencias son
todas. El fútbol uruguayo parece que es amateur, parece que los partidos que
vas a jugar ahí son amistosos. Es una pena que yo tenga que hablar así de
Uruguay, pero obviamente que lo que te estoy diciendo yo te lo va a decir todo
el mundo. Pasa que Uruguay es un país muy chiquito, tiene solo 3 millones de
habitantes, entonces no le da para explotar lo que son las infraestructuras del
fútbol. Si bien debe ser el país que más vende jugadores al exterior con
proporción a su población y eso habla muy bien del fútbol uruguayo. Si bien las
infraestructuras son malas y los clubes no tienen dinero y faltan muchas cosas
que tendría que tener lo básico para un equipo profesional es lo que tienen:
las canchas vacías, las infraestructuras en los estadios son muy malas, a veces
los campos de juego son muy malos. Entonces por eso yo creo que el futbolista
uruguayo cuando sale triunfa, porque al tener muchas carencias y al no poder
hacer lo que a uno le gusta y lo que a uno le da de comer como tiene que ser es
cuando uno aprovecha todas las comodidades que tiene, todos los lujos. En
Uruguay vivís el día a día y tenés para pagar tus cosas y nada más. Por eso
sabe que para darle de comer a la familia tiene que salir y romperla afuera.
Lo que si tiene el
fútbol uruguayo es que uno aprende a valorarlo todo y tiene mucha calidad en
sus jugadores. Si querés ganar dinero si vas a tener que salir. Pero lo que te
sirve es estar ahí, sumar minutos, experiencia y la oportunidad que tenga no la
dudes, tener que irte a jugar afuera.
Te voy a dar un
recuerdo lindo: ¿Qué sentiste cuando hiciste el primer gol de esa podría
llamarse final ante Peñarol?
Iban dos minutos y fue
una emoción tremenda. Recién se estaba acomodando el partido y me tocó
convertir gracias a Dios y pudimos conseguir ese campeonato para Plaza que fue
increíble. Lo que conseguimos ese día nosotros recién capaz ahora nos estamos
dando cuenta como se dio todo porque fue una fecha antes, en el Campeón del
Siglo, Peñarol nunca había salido campeón ahí. Por más que después hayamos
perdido la final con Peñarol del Uruguayo (en el alargue) y no pudimos quedarnos
con el objetivo que teníamos. Pero el objetivo principal era salvarnos del
descenso, después íbamos paso a paso y cuando logramos el Clausura y para mí
fue como salir campeón del mundo.
De ahí pasaste al Al
Hilal, que es el club más grande de Arabia (fue nombrado incluso Equipo
Asiático del Siglo XX). ¿Cómo fue la llegada hasta ahí, como te recibieron?
Cuando Gustavo
(Matosas) se contactó conmigo me puse a investigar porque mucho no conocía del
lugar y me metí hasta en las redes sociales, y cuando vi la infraestructura del
club, los hinchas, todos los títulos que había ganado me puso muy contento
porque sabía que venía a un equipo grande, esa posibilidad que había que
aprovecharla. Pero cuando yo llegué se me hizo todo muy cuesta arriba, porque
me trajo Matosas y al mes se tuvo que ir porque tuvo problemas con los
dirigentes y dejó el club. Todos sabían que me había traído él, y acá no se
casan con los jugadores y no le dan de comer a los entrenadores que se van ni
mucho menos. Si te tienen que echar por más que no hayas jugado un minuto te
echan, no importa. No pasa por el tema de dinero. No es como en otros lugares
donde si te compraron hacen lo imposible para venderte: no, acá te mandan a
préstamo o hacen lo que sea para sacarte del club.
Vino un técnico
interino por unos tres o cuatro partidos y era obvio que no me iban a tener en
cuenta porque me trajo un entrenador que se había peleado con los dirigentes.
No fui convocado en esos partidos y ahí, gracias a Dios, llegó Ramón Díaz. Y
desde que llegó él hasta el día de hoy no salí nunca de la titularidad y ya
debo llevar con el Al Hilal fácil más de 50 partidos como titular. A los dos
partidos que volví como titular recuperamos la punta y nunca más la largamos y
desde que juego solo perdí un partido y hemos ganado la liga de Arabia, la Copa
del Rey y ahora estamos por jugar final de Champions.
Te preguntaba como
veías al fútbol uruguayo y ahora vamos a saltar a otro continente. ¿Qué es lo
distinto de la liga saudí en particular y de lo que fuiste recorriendo en Asia
en general? ¿qué diferencia ves con el fútbol sudamericano?
A mí lo que me llama
mucho la atención es el fanatismo que se tiene acá. Si bien este es un equipo
grande (en las redes sociales tienen 8 millones de seguidores), adonde vos
vayas, a un shopping, a lo que sea, tenés gente que te está pidiendo fotos,
autógrafos y eso en Sudamérica no es muy común, a no ser en un River-Boca capaz
o quizás también en otro equipo grande pero no es muy común eso, tenés que ser
una estrella europea para que te pase. Y vos quizás me decís “este me está
mintiendo” (risas), pero acá vos vas en el auto, parás en un semáforo y la
gente se baja a sacarse una foto conmigo como si fuera una estrella mundial
clase A entendés, y no nos conoce nadie a nosotros, es la realidad.
El tema económico que
manejan acá es muy interesante, muy bueno, pagan mucho más que en Europa. Lo
que te pagan acá tendrías que jugar en un equipo grande de allá para ganar lo
mismo, es increíble, el poderío que tienen estos tipos.
También lo que me llamó
mucho la atención es que al estar en un equipo grande en todos los partidos
llevan más de 15 o 20 mil personas, pero ahora en un clásico o por la Champions
andan en los 50 mil para arriba. No seguía el fútbol de este lado. Y la calidad
técnica de los jugadores árabes también me sorprende, porque uno tal vez subestima
viste, “ellos nunca jugaron a nada, nunca esto, nunca lo otro” y la verdad es
que tienen una técnica increíble.
Hablando de esto, sobre
todo porque se viene el Mundial de Qatar y hay controversias por el tema del
calor, del horario de los entrenamientos y de los partidos. ¿Cómo es el modo de
entrenamiento de ustedes? ¿Entrenan más a la tarde, mucho más temprano? ¿Qué
ejercicios realizan?
Mira, el calor acá es
increíble, de 45° a 48°C en el verano, que es insoportable, 52°C llega a hacer
a veces, entonces es muy caluroso, ahora gracias a Dios se está yendo el calor,
cuesta mucho jugar así. Y nosotros entrenamos entre las 6 de la tarde para 7 y
mismo a la noche se siente el calor insoportable. Pero entrenar o jugar de día
es imposible acá. Eso es estando en verano. En invierno refresca mucho y hace
frío, porque el desierto es frío.
¿Qué te representa ser
dirigido por Ramón Díaz, que es una gloria del fútbol argentino y sudamericano?
Es un orgullo. Lo que
me dio Espinel antes y lo que me da Ramón Díaz siempre les voy a estar
agradecido, nunca en mi vida me imaginé que iba a ser un jugador dirigido por
él. El día a día lo valoro mucho, aprendo mucho de Ramón y de Emiliano (Díaz,
su hijo y asistente), la verdad es que son personas excelentes, tanto dentro como
fuera de la cancha y siempre trato de prestar atención a todo lo que me dicen,
a todo lo que me corrigen.
Gracias a Dios tengo
una muy buena relación fuera de cancha también. Al estar lejos de nuestros
países y no estar cerca de nuestra gente, al hablar el mismo idioma todos nos
hizo estar bastante cerca. Vivimos a una cuadra de distancia y en un complejo
privado y todos los extranjeros - sudamericanos- nos juntamos una vez por
semana o para un cumpleaños y hacemos una comida. Tratamos de ir todos y estar
muy unidos y eso hace que la relación sea muy buena.
Te iba a
preguntar por eso. Al estar en un país en el que el idioma no es el mismo (y no
sé si todos hablarán inglés) justamente tenés que vincularte mejor con los que
hablan tu idioma. ¿Cómo es ese trato con los jugadores sudamericanos?
Lo primero es que a mí
me costó mucho cuando llegué porque no hablaba nada en inglés y en este año y
medio he aprendido bastante. Y obviamente el vínculo con los sudamericanos es
más que con un jugador árabe. Si bien cuando uno llega a un equipo le cuesta
comunicarse, y más sabiendo el idioma, al principio te cuesta adaptarte y
entrar en confianza con los jugadores. Después de un año y medio y de muchas
cosas obtenidas con la institución uno se va soltando obviamente. Hoy ya soy un
árabe más, ¡hasta hablo en árabe y todo, ojo! (risas). Pero por supuesto que
con los sudamericanos estamos todo el día juntos, venimos en auto juntos, nos
juntamos muy seguido en nuestras casas y hasta en los entrenamientos estamos
siempre juntos. Ayuda a no sentirse solo y que sea todo mucho más llevadero.
El compañero que más te
elogió fue el brasileño Carlos Eduardo, que dijo que vos le agregaste
estabilidad al mediocampo y que además se complementan muy bien entre los dos.
¿Cómo es esa relación adentro del campo?
Carlos es un jugador
muy bueno técnicamente, muy desequilibrante y gracias a Dios desde que llegué
nos entendemos muy bien. Cuando recupero la pelota lo primero que trato de
hacer es dársela limpia a él. Aparte hemos conseguido cosas juntos. Somos
cuatro sudamericanos y con él es con quien más tiempo llevamos acá, así que
entonces creo que ya nos conocemos bastante bien y eso hace que en la cancha
sea más fácil, porque ya te conoces de memoria. Es un jugador que te gana un
partido solo en cualquier momento. Como todo brasileño es muy desequilibrante
en el mano a mano y nosotros lo aprovechamos al máximo.
El delantero del cual
se puede decir que “le robó” el puesto a Britos y a Rivas es el sirio Omar
Kharbin, que estuvo muy cerca de llevar a su selección a Rusia. ¿Qué se siente
jugar con él?
Él ya estaba hace más
tiempo que ellos, llegó en diciembre del año pasado y obviamente que les es
difícil el haber llegado tanto a Matías como a Rivas el haber llegado a un
equipo que lo ganó todo y que hace un año que no pierde, es muy difícil así
meterse entre los once titulares. La verdad es que Omar es un jugador muy
bueno, se ve que Siria saca muy buenos jugadores porque son varios los sirios
con los que me he enfrentado y a pesar de todos los problemas que tiene su país
tiene muy buenos futbolistas. Como te digo, no es que Omar les ganó el puesto a
ellos, sino que se lo ganó antes de que ellos llegaran y es difícil entrar en
un once campeón. Y no es que el equipo salió campeón, se relajó y bajó los
brazos. El rendimiento es cada vez mejor y eso les complica las chances a los
nuevos. El mismo once que juega hoy es el que ganó la liga y la Copa del Rey.
Tengo declaraciones
tuyas en las que hablabas de que como te había sorprendido el nivel y la
intensidad de la competición (de la Champions). ¿Qué fue lo que más te
sorprendió de este torneo y como fuiste viviendo cada fase en particular?
Estamos invictos en la
Champions de Asia, venimos muy bien y el nivel es muy bueno. Hemos jugado con
equipos de Irán (que tienen mucha dinámica, son muy agresivos), hemos jugado
con el equipo más grande de Qatar. Son equipos grandes y poderosos
económicamente, entonces traen muchos extranjeros. Hay países como Qatar que no
tienen límite de extranjero, y así ves jugadores uruguayos, argentinos,
brasileros, europeos. Hemos jugado ante un equipo de Abu Dabi que es donde está
el chileno Valdivia. Obviamente que al no seguirlo y no saber uno piensa que es
malo pero el nivel técnico es muy bueno, es rápido, dinámico. Entonces quedé
muy asombrado de la competición y sabiendo que el equipo nuestro está muy bien
yestá a dos finales de lograr el objetivo que tenemos y después seguir soñando
con lo que se viene que es el Mundial de Clubes.
¿Te imaginas jugando
contra el Real Madrid?
¡Lo parto al medio a
Ronaldo! (risas)
Sería una locura pasar
de Torque y de Plaza Colonia a jugar contra el Real Madrid.
Las cosas que te da el
fútbol viste. Te da esas cosas, hoy estas acá y mañana estas allá y por eso hay
que aprovecharlo y disfrutarlo. Obviamente que esto es por plata y además uno
hace lo que le gusta, pero cuando te toca vivir estas cosas es cuando uno las
tiene que aprovechar.
Te hago las últimas
preguntas. Preguntarte por el Urawa, que es un conjunto japonés y Japón a nivel
clubes viene mostrando creo que un enorme poderío. Si bien le falta mayor
constancia en Champions (en ganarla más que nada), lo vienen demostrando en la
Suruga Bank, donde le ganaron muchas veces a los sudamericanos. ¿Los pudiste
ver? ¿Tenés algún concepto?
Si te digo que no he
visto nada capaz que no me crees, pero no soy muy detallista en esas cosas. Yo
agarro, me pongo el short, las medias, la camiseta y salgo a jugar sea con
quien sea. Me podrán pintar la cara, pero no soy mucho de estudiar al rival, no
soy de analizar nada. De eso se encargarán el entrenador y los asistentes.
Cuando nos enfoquemos en la final ahí si vamos a tener una mayor idea del
rival, pero yo no presto mucha atención a eso porque yo confío en lo que tengo
(me refiero al grupo que tenemos, no a lo individual sino a lo grupal). Como se
las armas que tenemos no miro mucho a los demás, si bien me han dicho que es un
equipo muy compacto, sabemos que para nosotros es mejor que se hayan
clasificado ellos, porque no tienen individualidades tan buenas como la que
tenía el equipo chino, que tenía a Hulk y a Oscar. Sé que es un equipo muy
bueno y que por eso llegaron a la final, pero no tienen grandes
individualidades, eso es lo que te puedo decir del conjunto japonés.
Viendo alguno de tus
partidos, en particular los del fútbol uruguayo, me llamó mucho la atención un
gesto técnico que realizas, y es que soles meter muchos pases de taco. ¿Es algo
instintivo o es algo que lo fuiste practicando?
En Uruguay siempre
jugué de “doble cinco”, siempre me soltaba un poquito más y nunca tuve tanta marca
ni tanto juego aeróbico podría decirte. Ahora soy un jugador mucho más completo
(antes jugaba más con la pelota) y eso hace que un jugador este con confianza y
la trate bien a la pelota. Uno tiene que aprender, porque si marcas, vas a un
área y corres a la otra, obviamente que te vas a cansar. Yo busco tratar bien a
la pelota, ser buen asistidor -o buen conductor vamos a decir-. Hoy me enfoco
mucho en la dinámica, tratar de jugar de área a área, tener la pelota y tratar
de jugar entre líneas para los delanteros o los media punta que tenemos, porque
atacamos con mucha gente. Mi función es vigilar eso. Juego de volante por la
derecha, con tres en el medio o sino de doble cinco. En Uruguay jugaba más al
estilo de un enganche o de doble cinco, pero más suelto y no tenía mucha marca.
A mi juego le agregué eso y trato de recuperar rápido para que del ataque se
encarguen los de arriba, que tenemos jugadores muy buenos.
Te hago la última
pregunta. Sos joven, tenés 24 años. ¿Te imaginas en el futuro qué harías, una
vez que se te termine la carrera? ¿Seguirías en el fútbol o harías otra cosa?
Obviamente que uno
nunca quiere dejar de trabajar (porque esto es un trabajo) y siempre es lindo
estar ocupado y haciendo algo que a uno le guste. Hoy en día mi intención es recaudar
mucho dinero, que uno juega para eso, para poder darle lo mejor a la familia.
Gracias a Dios he invertido bastante (que es lo único que te puedo decir). El
día de mañana no te sabría decir en que podría trabajar, pero desde ya mi idea
no es estar todo el día en mi casa tomando mate, mi idea es el día de mañana
dejar el fútbol y seguir progresando en la vida y trabajando en algo que me
guste para seguir saliendo adelante. Soy un luchador.


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