I Belong to Jesus. I Belong to Kaká
Juan Manuel Maldonado (@futbolyprogreso)
"Belong to Jesús" se repetía en la camiseta de Ricardo Izecson dos Santos Leite , más conocido como Kaká. El
fútbol, sobre todo rossonero, ¿debería citar "Belong to
Kaká"? No sería, desde luego, descabellado.
Se retira un icono del fútbol
brasileño en la última década. Un futbolista que ha deleitado al mundo del
balompié. Un hombre que acariciaba la pelota. Quizás de los futbolistas que más
rápido y mejor conducción han ostentado en la historia del fútbol. Se retira un
mago.
Ricardo empezó su carrera
en Sao Paulo F.C. desde muy
pequeño. Entró en las filas del conjunto de Morumbí a los ocho años y debutó en
el primer equipo en el 2001, jugando casi sesenta partidos y anotando más de
veinte goles. El club le ha abierto las puertas para su retirada en Brasil, pero
finalmente se ha decidido por cerrar la vía al equipo de su vida. Quizás pensó
que, si las condiciones físicas no eran las óptimas, mejor dejar la imagen
intacta de aquel joven que galopaba por la zona central de la mediapunta en
dirección a la portería.
Tras la gran imagen causada en
Brasil llegó al conjunto donde, sin lugar a dudas, ha dado el mejor rendimiento
de su trayectoria profesional. Conjunto, el A.C. Milan, con el que conquistó un total de cinco torneos, donde
hay que destacar a UEFA Champions
League lograda en la temporada 2006/2007, en el Olímpico de Roma contra el Liverpool F.C., en un increíble torneo
a nivel individual donde hay que recordar especialmente su gol al Manchester
United F.C. en Old Traffrod.
Los milaneses vencieron con dos goles de Filippo Inzaghi y se tomaron la revancha de la mítica final que
dos años atrás disputaron los mismos conjuntos. Aquel partido, disputado
en Estambul, quedará en las
retinas de la historia de la máxima competición europea, ya que Liverpool F.C. remontó un tres a cero
en contra y se alzó como campeón en la tanda de penalty. Pero, en estas líneas,
no vamos a dejar que los malos momentos que todo futbolista tiene en su
carrera, empañe su gran trayectoria. Y es que, en el mismo año que se
proclamó campeon de la UEFA Champions
League, Kaká fue
galardonado con el Balón de
Oro y tiene el gran honor de haber sido el último futbolista, antes
de la dinastía de Cristiano
Ronaldo y Messi
que ha conseguido obtener este premio individual. Gran parte de culpa lo
tiene la unión entre Kaká y
Carlo Ancelotti, con el que ha jugado un total de 270 partidos, anotando
95 goles y dando 64 asistencias.
Su gran etapa en A.C. Milan la cerró venciendo el Mundial de Clubes al C.A. Boca Juniors. Era sin duda un
"galáctico". Y tratado como tal Florentino Pérez lo hizo aterrizar en el Real Madrid C. de F. a cambio de 65
millones de euros. Era un gran reto, otro más, donde continuar la senda tan
victoriosa, tanto a nivel individual como a nivel colectivo. Pero ciertamente,
no pudo ser ni uno ni el otro. En cuanto a sus años en el club blanco, Kaká solo ganó una Copa del Rey en la temporada 2010/2011
y un Campeonato de Liga en
la temporada 2011/2012. Un bagaje pobre para todo el dinero gastado por el club
madridista comandado por José Mourinho,
del que, dicho por él mismo le enseñó mucho, pero sobre todo a tener paciencia.
Sus años en el Real Madrid C. de
F. fueron difíciles, pero le hicieron crecer y madurar, tal como
explicó.
Poco más hay que desgranar de su
paso por la capital de España, cuatro temporadas sin pena ni gloria que lo
hicieron volver a donde realmente se vio al gran Kaká, pero eso sí, con una devaluación considerable. El
estadio de San Siro lo recibía
con los brazos abiertos, pero era tan cierto que, ni el club italiano era el
que el brasileño dejó en su viaje a España, ni Kaká se acercaba al que deleitó a los seguidores italianos.
Entre lesiones y mal rendimiento, duró menos de un año y ahí entró en escena su
último equipo, donde realmente volvió a recuperar algo de su esencia, Orlando City S.C. Previa cesión fugaz
a Sao Paulo F.C. para los
últimos cinco meses del campeonato brasileño del año 2014, el mago evangelista
incluso volvió a la selección brasileña de la mano de Dunga, durante su estancia en el
club norteamericano.
Precisamente en la selección
brasileña, consiguió una Copa
del Mundo en el año 2002, pero no tuvo mucho protagonismo. Éste lo
tendría realmente en el año 2006,
en el Mundial disputado en Alemania,
donde fue eliminado en Cuartos de
Final por Francia.
Una espina clavada en su historial, como bien ha confesado. Se lleva el trofeo
disputado en el 2002 en Japón y
Corea del Sur, pero liderar a tu país y vencerla como primer espada es distinto.
Una de las pocas situaciones que podrá lamentar el bueno de Ricardo.
Estamos seguros de que San
Siro hoy es un poco más triste. Que el Duomo de Milano, hoy no brilla igual. Que en la ciudad de Gama hoy no se bailará samba. Pero
estamos igual de confiados en que, cada uno de nosotros, da las gracias por
haber disfrutado de uno de los mejores futbolistas brasileños de la última
década.

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