CONCAChampions: al borde del abismo
Gabriel Hidalgo (@gabohidalgoh)
Cuando Ramón Coll Jaumet comandó la creación de la Confederación Norteamericana, Centroamericana y el Caribe de Fútbol (CONCACAF, por sus siglas en inglés) en septiembre de 1961, presentaba un plan para conformar una competición continental de clubes, siguiendo los pasos de la UEFA, que 6 años antes había estrenado la Copa de Europa; y de la CONMEBOL, que recién había coronado a Peñarol como bicampeón de la naciente Copa de Campeones de América. La idea fue bien recibida, y apenas cinco meses después, se creó la Copa de Campeones de la CONCACAF. Una competición que, a lo largo de sus 55 años de existencia, ha vivido diferentes transformaciones con un único fin: sobrevivir.
Cuando Ramón Coll Jaumet comandó la creación de la Confederación Norteamericana, Centroamericana y el Caribe de Fútbol (CONCACAF, por sus siglas en inglés) en septiembre de 1961, presentaba un plan para conformar una competición continental de clubes, siguiendo los pasos de la UEFA, que 6 años antes había estrenado la Copa de Europa; y de la CONMEBOL, que recién había coronado a Peñarol como bicampeón de la naciente Copa de Campeones de América. La idea fue bien recibida, y apenas cinco meses después, se creó la Copa de Campeones de la CONCACAF. Una competición que, a lo largo de sus 55 años de existencia, ha vivido diferentes transformaciones con un único fin: sobrevivir.
Los primeros años pasaron
sin pena ni gloria: equipos retirados, otros descalificados, problemas
administrativos y desacuerdos en las fechas para disputar los encuentros.
Hablamos de una competición que declaró campeón al Sport Vereniging Transvaal
de Guayana Neerlandesa en 1973, producto de la retirada del resto de los
equipos que disputaban las semifinales de dicha edición. También lo hizo con el
Violette Athletic Club de Haití en 1984, tras generarse la misma situación. Y
sin olvidar a los tres campeones de 1978: Leones Negros de México,
Comunicaciones de Guatemala y Defense Force de Trinidad y Tobago.
Los primeros años pasaron sin pena ni gloria: equipos retirados, otros descalificados, problemas administrativos y desacuerdos en las fechas para disputar encuentros”
Mientras Independiente de
Avellaneda y Boca Juniors construían un legado en Sudamérica; y el Nottingham
Forest de Brian Clough hacía lo propio en Europa, junto al FC Bayern de Franz
Beckenbauer y Jupp Heynckes, la CONCACAF solo sumaba fracasos a nivel
organizacional y administrativo. Incluso los premios no eran de alto calibre:
los clubes llegaban a registrar pérdidas viajando a lo largo de una región
afectada por las grandes distancias que hay que recorrer. A esto se le sumaba
el éxito de la Copa Intercontinental, que marginaba a los equipos de esta
confederación en la lucha por ser el mejor club del mundo.
La creación de la Major
League Soccer en 1996 significó un bálsamo para la aún denominada CONCACAF
Champions’ Cup. Para el año 2000, Estados Unidos registraba a su segundo
campeón continental: Los Angeles Galaxy, luego del campeonato de DC United en
1998. La expectativa aumentaba en un fútbol naciente y ciertamente, poco
atractivo para el consumidor americano. En los años consiguientes, México y
Costa Rica se repartieron a los campeones de la competición y para el año 2008,
se vivió la última edición de la Copa de Campeones. La confederación ponía fin
a un ciclo de 46 años en donde se vivieron bastantes altibajos. La misión era
competir en primera instancia con la Copa Libertadores de América, teniendo en
cuenta que la UEFA Champions League –que consagraba al Manchester United de
Cristiano Ronaldo, ese mismo año– estaba mucho más lejos.
Mientras Independiente de Avellaneda y Boca Juniors construían un legado en Sudamérica; y el Nottingham Forest de Brian Clough hacía lo propio en Europa, junto al FC Bayern de Franz Beckenbauer y Jupp Heynckes, la CONCACAF solo sumaba fracasos a nivel organizacional y administrativo”
Para la temporada
2008-09, se estrenaba la CONCACAF Champions League, como parte de ese auge
mundial impulsado por FIFA y UEFA para encontrar un modelo de competiciones
continentales. De hecho, CONMEBOL es actualmente la única confederación que no
cuenta con dicho nombre para su torneo de clubes de mayor importancia. 24
equipos estrenaban el nuevo formato: una ronda preliminar de ocho cruces, con
ocho equipos esperando en la fase de grupos para formar cuatro grupos de cuatro,
generando unos cuartos de final con los dos mejores de cada sector. Por
supuesto que los clubes mexicanos encontraron mayor acomodo, ya que se premiaba
a los equipos más regulares y en eso, son bastante buenos, producto de una liga
local que, a base de grandes inversiones, se ha colocado en lo más alto de todo
el continente americano.
El formato desfavorecía a
todos aquellos equipos que no fueran de México o de la MLS, quizá en menor
medida a los equipos de Costa Rica. Se planteó en diferentes congresos de la
CONCACAF, modificar el formato. Para la temporada 2012-13, el torneo estrenó una
nueva forma de competir: ocho grupos de tres equipos, pasando el mejor de la
zona para producir unos cuartos de final. La cosa no fue muy distinta y salvo
alguna sorpresa, como la del Xelajú de Guatemala (dejando fuera a Chivas de
Guadalajara) en esa misma edición, o la de Arabe Unido de Panamá (eliminando a
Houston Dynamo) al año siguiente, el predominio de los equipos de la Liga MX y
de la MLS, era evidente. Desde que se llama CONCACAF Champions League se han
disputado 9 ediciones, todas ganadas por equipos mexicanos: Atlante (2009),
Monterrey (2011, 2012 y 2013), Cruz Azul (2014), Club América (2015 y 2016) y
Club Pachuca (2010 y 2017).
Por supuesto que los clubes mexicanos encontraron mayor acomodo, ya que se premiaba a los equipos más regulares y en eso, son bastante buenos, producto de una liga local que, a base de grandes inversiones, se ha colocado en lo más alto de todo el continente americano”
Con el fin de aumentar la
competitividad en la región, la confederación se ha replanteado el rumbo de su
máximo torneo de clubes. Empezando por la creación de la CONCACAF League, una
competición de eliminación directa que agrupa a equipos de Costa Rica, Panamá,
Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Belice y el Caribe; y que se
disputará en los primeros meses de cada temporada. El campeón se clasifica a la
Champions League, que pasa a jugarse en el segundo semestre del año
futbolístico. Una especie de competición continental clasificatoria al máximo
torneo de la región, como parte de un plan para incentivar a los clubes más
pequeños.
En una época enmarcada por el bicampeonato europeo de Real Madrid, o la paridad entre los grandes equipos de Sudamérica, la CONCAChampions aún busca su acomodo en el mundo. El nivel futbolístico que pueden ofrecer equipos de Honduras o Nicaragua, no se equipara siquiera con el que pueden mostrar equipos de Colombia o Paraguay, Suiza o Turquía. A punto de experimentar su tercer formato en 10 años, la máxima competición de clubes de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, vive momentos claves en su existencia. Acercarse a lo que el demandante mundo del fútbol exige: competitividad, o perderse en el camino de hegemonías sub-regionales que poco más pueden aportar al crecimiento de toda una confederación. Lo harán al borde del abismo, sabiendo que un paso en falso, podría sentenciar una historia que roza las 6 décadas de fracasos, episodios de corrupción y de falta de organización. Pero en CONCACAF están conscientes de que la única meta, por el momento, es sobrevivir.
En una época enmarcada por el bicampeonato europeo de Real Madrid, o la paridad entre los grandes equipos de Sudamérica, la CONCAChampions aún busca su acomodo en el mundo. El nivel futbolístico que pueden ofrecer equipos de Honduras o Nicaragua, no se equipara siquiera con el que pueden mostrar equipos de Colombia o Paraguay, Suiza o Turquía. A punto de experimentar su tercer formato en 10 años, la máxima competición de clubes de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, vive momentos claves en su existencia. Acercarse a lo que el demandante mundo del fútbol exige: competitividad, o perderse en el camino de hegemonías sub-regionales que poco más pueden aportar al crecimiento de toda una confederación. Lo harán al borde del abismo, sabiendo que un paso en falso, podría sentenciar una historia que roza las 6 décadas de fracasos, episodios de corrupción y de falta de organización. Pero en CONCACAF están conscientes de que la única meta, por el momento, es sobrevivir.



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