Volcanes y Vikingos
Por: Julián Giacobbe (@Juligiacobbe).
Islandia
llegó. Será, sin duda alguna, el gran atractivo hípster de la próxima Copa del
Mundo. No son pocos los datos interesantes que guarda su presencia: tiene sólo
338 mil habitantes en un envidiable territorio de 103.000 km², confluyendo en
él volcanes, desiertos, montañas y glaciares. Por esa razón siempre sus
deportes más populares fueron indoor, como el handball (bronce masculino en los
JJOO de Pekín 2008) y la glima (un estilo de lucha de corte medieval con
múltiples variantes para su práctica). O lo eran, hasta que la hazaña de la
Federación de Fútbol calo hondo. No es menor conocer su proyecto.
A
principios de siglo, atentos al interés poblacional por el deporte, dicha
federación impulsó, junto al gobierno local, el desarrollo futbolístico a
través de diferentes medidas que puedan mejorar la penosa situación de la
selección, que divagaba por el puesto 135 del ranking FIFA. ¿El objetivo?
Mejorar a futuro. Por eso se capacitaron 150 técnicos con titulación A de la
UEFA, se decidió que cada niño de inferiores con más de 6 años tuviese un
entrenamiento físico y técnico personalizado para mejorar su calidad y,
también, se construyeron 140 canchas de fútbol techadas, 20 de ellas de
dimensiones oficiales, para entrenar aun en los seis meses en los que cualquier
actividad al aire libre es poco recomendable.
Los
resultados llegaron casi una década después, cuando las juveniles ya mostraban
dotes importantes: no sólo clasificaron a la Eurocopa sub-21 de Dinamarca sino
que también vencieron por 3-1 al anfitrión, un resultado agridulce por el gol
que faltó para clasificar a semifinales. Su técnico, Eyjólfur Sverrisson,
consideró ello como “algo increíble para un país tan pequeño, donde sus
jugadores se están desarrollando y hay muchos futbolistas jóvenes de enorme
talento y deseos de triunfar que tienen la actitud perfecta para ser grandes
jugadores”. Claro, esa camada, poco antes, había vencido a la Alemania juvenil
de Hummels por 4-1 en Hafnarfjordur en el contexto de clasificación a dicha
Euro. Bjarnasson, Sigthorsson, Gudmunsson y Sigurdsson empezaban a asomar con
gran calidad. Enfrentarse a otro de los grandes proyectos contemporáneos no
atentó contra su valentía ni por un solo segundo.
Así
es como el fútbol creció a pasos agigantados, tanto el masculino como el
femenino. En los días que corren, Islandia tiene alrededor de 100 futbolistas
profesionales y se estima que hay un entrenador calificado por cada 825
islandeses, mientras que países de estructuras formidables como Inglaterra
tienen uno cada 11 mil. El deporte avanzaba y, a cada paso, de mayor o menor
importancia o éxito, daba la impresión de estar tejiendo un algo novedoso y
prometedor. Sin embargo, faltaba un hombre de experiencia para culminar con
todo este proceso. Y se entendía que era el indicado.
Lars
Lagerbäck, ex entrenador de Suecia y Nigeria en las Copas del Mundo de 2002 y
2006, tomó las riendas y, posteriormente junto a Heimir Hallgrímsson como
segundo a cargo, llevaron a Islandia al repechaje para clasificar al Mundial
2014. Sin embargo, Croacia se interpuso y en el partido de vuelta les quitó la
posibilidad con un 2-0, más allá de épicas batallas como la sucedida en el
Stade de Suisse, donde luego de ir perdiendo por 1-4, el seleccionado vikingo
pudo empatarle el encuentro a Suiza en el minuto 90 con un doblete de
Gudmundsson. Eso no los destruyó. Por primera vez en la historia lograron
clasificarse a la Eurocopa, luego de vencer a la Turquía de Arda Turán, a la
República Checa de Petr Cech y Rosicky e incluso a los Países Bajos
semifinalistas del mundo en 2014. Una verdadera locura que se explica, por
ejemplo, en su capacidad defensiva con la que sólo recibieron seis goles en 10
partidos. Al llegar Francia 2016, empataron con quien sería campeón (Portugal)
y con dos seleccionados también menores pero de buenos rendimientos (Hungría y
Austria). Sin embargo, el gran momento no sería ninguno de ellos. El imponente
día fue un 27 de junio en el Allianz de Niza.
“Tras
959 partidos, esta es la derrota más humillante de la historia y lo fue ante un
equipo entrenado por un dentista”, expresaba de manera categórica “The Times”.
Roy Hodgson, tras encadenar un récord de 10 victorias consecutivas en
eliminatorias, debió renunciar. Y todo Islandia supo que, finalmente, su nombre
era algo más que un reflejo de vikingos y volcanes. Eran los encargados de
vencer a la Inglaterra creadora del futbol a partir de un juego colectivo de
excelsa asociación en bloques. Y aunque perdieron frente a Francia en cuartos,
se despidió su capitán y máximo goleador Gudjohnsen (multicampeón en PSV,
Chelsea y Barcelona) y Lars Lagerback dejó la selección a cargo único de Heimir
Hallgrímsson, se mantuvo hasta estos días ese aura de competitividad voraz que
es tan difícil de lograr en un seleccionado de envergadura, ni que hablar en
uno donde la cantidad de futbolistas no supera los habitantes de la calle desde
donde el lector esta leyendo esta publicación.
A
partir de un 4-5-1 con variantes defensivas (4-4-2) y ofensivas (4-1-3-2),
Islandia goza de un fútbol directo, vertical, disfrutando del juego por la
banda en búsqueda de posibles centros, disparos de media distancia e incluso
potenciales provechos de segundas jugadas. No es menor el detalle de que es
realmente dificultoso recordarlos fuera de posición: rara vez sus jugadores
reciben un contragolpe en posiciones incómodas. Casi siempre se mueven en
bloque y ello, a equipos como Croacia y Argentina, podría dificultarle mucho
las cosas en el curso de este año.
Su
doble pivote fundamenta todo el equipo. A nivel técnico, nadie es mejor que
Gylfi Sigurdsson, quien firmó por 50 millones de euros con Everton, quitándole
poco a poco el protagonismo ofensivo a un histórico Wayne Rooney. En tareas
defensivas, Aron Gunnarson sabe lo que es el pressing a la perfección, jugando
con bastante continuidad en Cardiff City, siendo capitán islandés desde los 23
años (hoy suma 28) y, dato de color, guardando el hobby de ser un inversionista
creativo (fundó el primer spa cervecero, donde sus clientes reciben
tratamientos para la salud a partir de dicha bebida). Pero no podemos hablar de
un seleccionado vikingo sin nombres que remitan a su cultura. Por un lado
tenemos a Ragnar Sigurdsson quien, más allá de su nombre homónimo al héroe de
las leyendas escandinavas, guarda una voracidad defensiva que volvió locos a
Harry Kane y Jamie Vardy pero también una personalidad conocida de desinterés
particular por el fútbol (aun hoy se recuerda su genuina pregunta de ‘¿Quién
es?’ al ser consultado por Mandzukic). Por otro, el dueño de una rubia cabellera, Birkir ‘Thor’ Bjarnason,
quien siempre estuvo en el radar de equipos de Italia e Inglaterra a partir de
su resistencia física y flexibilidad táctica, aportando siempre en la
colaboración defensiva en la mitad de la cancha.
Islandia suma entre sus filas más volcanes que jugadores. Sus ovejas duplican la cantidad de habitantes que recorren sus tierras. Sin embargo, sus ganas de demostrarle al mundo que son grandes en la escasez son brillantes. Tienen pasión, garra y mucho trabajo. El talento y el esfuerzo acompañados en un cénit de inspiración que muy pocas veces se conjugaba sin procesos de bases como el sucedido en sus islas. En junio, el capitán Gunnarsson sólo debe gritar y aplaudir. Detrás estará todo Islandia apoyando. Ya no serán pequeños, serán gigantes.
Islandia suma entre sus filas más volcanes que jugadores. Sus ovejas duplican la cantidad de habitantes que recorren sus tierras. Sin embargo, sus ganas de demostrarle al mundo que son grandes en la escasez son brillantes. Tienen pasión, garra y mucho trabajo. El talento y el esfuerzo acompañados en un cénit de inspiración que muy pocas veces se conjugaba sin procesos de bases como el sucedido en sus islas. En junio, el capitán Gunnarsson sólo debe gritar y aplaudir. Detrás estará todo Islandia apoyando. Ya no serán pequeños, serán gigantes.


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