La noche del diferente
Por: Gabriel Hidalgo (@gabohidalgoh).
La noche del 14 de febrero de 2018, jamás
será olvidada. Entre tanto, por el regreso de Neymar al Santiago Bernabeu, o
incluso por el debut en este mítico estadio de Kylian Mbappé. Se recordará como
una de esas grandes presentaciones de Marco Asensio en sus primeros años, o
incluso como la noche en la que Cristiano Ronaldo superó los 100 goles por Copa
de Europa con el Real Madrid. Todas estas, son razones de peso para no olvidar.
Pero no cabe la menor duda de que, jamás olvidaremos esta noche de San Valentín
por un personaje en particular: Marcelo
Vieira.
Hablar del lateral brasileño, es hablar de
un futbolista que desde que llegó a la casa blanca en 2007, ha vivido todas las
etapas destinadas a cualquier profesional que ponga un pie en esta institución.
Y es que sus primeros años, no fueron buenos. Se ganó un escépticismo en la afición
madridista. Fue objeto de críticas, al mismo tiempo que Pep Guardiola triunfaba
del otro lado de la calle. Y vaya que lo hacía bien. Los años pasaron, también
Manuel Pellegrini y José Mourinho: etapas en donde Marcelo vivió puntos muy
altos, y puntos muy bajos. Con Carlo Ancelotti a la cabeza, se consolidó su
figura. Pero no precisamente por contar con la total confianza del italiano,
quien lo alternó junto a Fabio Coentrao en aquellos meses previos a la décima.
Incluso en la propia final de Lisboa, arrancó como suplente. Pero eso no fue
impedimento para marcar su huella en la historia del madridismo: su gol en
tiempo extra, el cual liquidaba las opciones del Atlético del Cholo, es uno de los más recordados en
la historia moderna del club.
Es que él lo tiene todo: conducción, desborde, precisión en el pase, centros bien direccionados, y hasta maneja un timing envidiable"
A partir de esa final, donde se mostró
ante el mundo como por sobre todas las cosas, un arma ofensiva para Real
Madrid, su figura fue en constante ascenso. Con Zinedine Zidane, Marcelo encontró
su mejor versión. El francés estipula un sistema táctico que potencia los ida y
vuelta de sus laterales. Enfoca su juego en lo que estos, pueden llegar a
construir en la salida con balón. Y sí bien a Marcelo se le atribuye mucho más
su labor en ataque, que en defensa, hablamos de un jugador que cuenta con la
suficiente calidad como para reflexionar sobre sí o es no, el mejor del
mundo en su posición. Es que él lo tiene todo: conducción, desborde, precisión
en el pase, centros bien direccionados, y hasta maneja un timing envidiable.
Todo esto había estado ciertamente ausente, en gran parte de la presente
temporada. Como las principales cualidades de otros de sus compañeros. Quizá
uno de los momentos más bajos de Marcelo en este curso, fue en Balaídos por
Liga hace poco más de 5 semanas. Aquella noche, sus errores defensivos le
costaron dos puntos al Madrid. Se recuerda a un Iago Aspas generando constantes
balones a la espalda del brasileño, quien una vez perdía la posesión en ataque,
dejaba atrás su responsabilidad defensiva. Aquella noche, Zidane lo intentó
todo. Toni Kroos llegó a ser un soporte fijo para el lateral izquierdo, que no
se encontró en ningún momento siquiera con su versión regular.
Es por eso que la noche de San Valentín,
pintaba decisiva para las aspiraciones del bicampeón de Europa. La clave iba a
pasar por 90 minutos de redención por parte de sus principales figuras. Entre
ellas, Marcelo. El brasileño encontró momentos claves en el partido: su clásico
movimiento de afuera hacia adentro, terminando como interior, ocasionó que más
de uno se parara de su silla. Fue fundamental en la presión que ejerció Real
Madrid en los primeros instantes, se recuerda el primer tiro de esquina del
partido tras sólo 40 segundos. Estuvo afinado con la estrategia de Zizou, quien juntó las líneas entre
defensas y mediocampistas, lo cual anuló por completo el accionar de la
principal amenaza de París: Neymar. En ocasiones, Modric se alineaba entre
Nacho y Varane, evitando que con el apoyo de Rabiot o Verrati, el ex Barcelona
aprovechara sus espacios. Algo muy similar del otro lado del campo, con Marcelo
y Mbappé. Por supuesto que la única mancha del lateral fue aquella jugada en la
que Kylian lo dejó sentado, la cual culminó en el excelso remate de Rabiot. El
0-1. Pero aquella jugada no escapa de ser una genialidad de un tipo que más
temprano que tarde, marcará una época en el fútbol europeo. Marcelo supo
controlar a Mbappé, y a esto nos referimos a los sacrificios del brasileño a la
hora de atacar: hay que ser valiente para lanzarse al ataque, sabiendo que con
un mínimo error, espera y con bastante espacio uno de los grandes sucesores de
Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.
La única mancha del lateral fue aquella jugada en la que Kylian lo dejó sentado, la cual culminó en el excelso remate de Rabiot. El 0-1. Pero aquella jugada no escapa de ser una genialidad de un tipo que más temprano que tarde, marcará una época en el fútbol europeo"
Zinedine Zidane le ganó el partido a Unai
Emery. El discutido cambio de Thomas Meunier por Edinson Cavani, dándole cabida a Dani Alves
como otro atacante, fue neutralizado por el ingreso de Lucas Vázquez y sobre
todo, Marco Asensio. Y en los minutos finales, cuando el 2-1 ya prevalecía,
pero por supuesto que no era un resultado a fiar, apareció la mejor versión de
Marcelo en ataque. Esa que el propio jugador buscó en muchos otros partidos de esta temporada, pero que por pequeños desaciertos, fracasó. Encontró espacios
por las bandas, la cual ya identificamos como la principal virtud de este Real
Madrid, y gracias a ello, junto a un París Saint-Germain que en retroceso no
ordenaba las líneas de manera adecuada, llegó el tercer gol. Arrastró dos
marcas, realizó una pared ya como interior, esperó a un Asensio que corría a la
línea, y mientras la pelota le llegaba al español, se posicionaba dentro del
área para recibir y disparar. El Santiago Bernabeu lo gritaba con locura.
Mientras él se dirigía al banquillo, para abrazar y besar a su entrenador.
Marcelo Vieira tiene la capacidad y cuenta con los recursos necesarios para acrecentar su leyenda, la cual en sentido estadístico, se ve ya respaldada por tres Copas de Europa. Su personalidad desborda y contagia a todo aquel que se le acerca. En cada jugada en la que participa, estampa coraje y entrega. Lo demuestra con sus regates, casi siempre cuestionados pero casi siempre efectivos, con sus veloces salidas y consecuentes centros. Con su potente zurda, que se hace valer una vez tiene el arco de frente. Marcelo es un jugador distinto. De esos que marcan épocas. Ya tiene gran parte de la suya escrita, pero el contexto en el que se desempeña le permite seguir soñando con un relato mucho más extenso. Ese contexto traducido en equipo que en los últimos meses parecía cambiar, pero que en la noche de San Valentín se restauró en un romance con la copa que gusta teñirse de blanco. Marcelo no se espantó. Y pocas horas después, hablamos de otra gran noche de Champions para él. Una de esas tan especiales que han forjado su inmortalidad. Porque Marcelo es un diferente. Y en grandes citas como esta, no hay persona en el mundo que pueda dudar de ello.
Marcelo Vieira tiene la capacidad y cuenta con los recursos necesarios para acrecentar su leyenda, la cual en sentido estadístico, se ve ya respaldada por tres Copas de Europa. Su personalidad desborda y contagia a todo aquel que se le acerca. En cada jugada en la que participa, estampa coraje y entrega. Lo demuestra con sus regates, casi siempre cuestionados pero casi siempre efectivos, con sus veloces salidas y consecuentes centros. Con su potente zurda, que se hace valer una vez tiene el arco de frente. Marcelo es un jugador distinto. De esos que marcan épocas. Ya tiene gran parte de la suya escrita, pero el contexto en el que se desempeña le permite seguir soñando con un relato mucho más extenso. Ese contexto traducido en equipo que en los últimos meses parecía cambiar, pero que en la noche de San Valentín se restauró en un romance con la copa que gusta teñirse de blanco. Marcelo no se espantó. Y pocas horas después, hablamos de otra gran noche de Champions para él. Una de esas tan especiales que han forjado su inmortalidad. Porque Marcelo es un diferente. Y en grandes citas como esta, no hay persona en el mundo que pueda dudar de ello.
Marcelo quel match pic.twitter.com/ylg8SM0N0F— Dembouz (@Dembezito) 15 de febrero de 2018

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