Palmeiras se asegura el presente.. ¿y el futuro?
Por: Juan Manuel Maldonado Leon (@futbolyprogreso)
Palmeiras busca hacerse con la
hegemonía futbolística en Brasil. El año pasado, pese a no darle buenos
resultados, hizo fichajes de renombre como Miguel Borja, Alejandro Guerra o Deyverson. Pese a ello, el club paulista no encuentra la
regularidad necesaria a su juego y, por ende, a sus resultados. En 2017 se
hablaba de la posibilidad de conseguir tres títulos. Pero no consiguieron
ninguno. Es por ello que, este año, han dado una vuelta de tuerca más a su modo
operativo y tratan de quitarle los mejores futbolistas a los clubes que, a
priori, pueden luchar con ellos por títulos en Brasil. De una tacada este año
han contratado a Weverton (año 1987),
procedente del Club Atlético Paranaense,
al central Emerson Santos (año 1995) de Botafogo FR, el
lateral izquierdo Diogo Barbosa (año 1992) de Cruzeiro EC, el lateral derecho Marcos Rocha (año 1988) que llega del Club Atlético Mineiro, y dos de las bombas de este
mercado brasileño del mes de enero: Lucas Lima (año 1990) de Santos FC,
y Gustavo Scarpa (año 1994) de Fluminense FC.
Pero SE Palmeiras con
todo el elenco que está formando no sólo piensa en presente. También en futuro.
Es lógico que jugadores como Lucas Lima, Gustavo Scarpa o Diogo Barbosa han dado el paso a un proyecto
ganador, que busca tener el control absoluto de Brasil y Sudamérica. Pero
también saben que, sí consiguen mantener la buena línea que los ha hecho llegar
al club Verdao,
las probabilidades de llegar a Europa se multiplican. Por lo tanto, su pase a SE Palmeiras puede ser una oportunidad de ganar
títulos, pero también una oportunidad como trampolín hacia el fútbol de élite
europeo. En el club lo saben. La última venta (Yerri Mina al FC Barcelona) demuestra que es muy
complicado mantener a un futbolista en Brasil, ante las llamadas de potentes
clubes europeos. También le ocurrió en el pasado con Gabriel Jesús, ahora en el Manchester City de Pep Guardiola.
Por eso desde la dirección deportiva tratan de establecerse
como el gran escaparate sudamericano. Si ganan títulos y dejan suficiente
dinero en las arcas para poder adquirir futbolista de nivel similar a los que
se marchan, ¿qué hay de malo en
eso?
Lo cierto es que, existe en Brasil el temor de que Palmeiras rompa la bonita competitividad
existente en el Brasileirao, un campeonato donde, de partida, hay entorno a
ocho o nueve equipos que pueden alzarse con el título de campeón. Y no
defraudan. Y enganchan a los consumidores del fútbol brasileño como nosotros.
Como hemos indicado, en 2017 no se colmaron las expectativas creadas y se apuesta más, el doble, de lo que se efectuó el año pasado. Quizás dentro de un año estemos hablando de una temporada catastrófica a nivel deportivo y económico. O quizás escribamos sobre el coloso SE Palmeiras y su capacidad para triturar rivales.


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