Vestigios de alegría
Por: Gabriel Hidalgo (@gabohidalgoh).
Hay momentos en el deporte en los que uno
toma unos segundos para pensar lo gigantesco que puede ser dicho preciso
instante. Unos segundos para reflexionar en medio de una sensación que abarca
mucho más de aquello a dónde estás presente, a qué te dedicas cada día y
sobre todo, a qué harás a continuación. Y es inevitable sentir en medio de esa
reflexión una ola de alegría y emoción. Lo más gratificante es que esos
momentos en el deporte se repiten. No paran. Asumen el control de aquello que
te impulsa a seguir viendo fútbol, tenis o baloncesto.
Esos momentos están comandados por grandes
figuras. Porque a pesar de que uno recuerde con mucho entusiasmo al Barcelona
en Wembley, al Estados Unidos campeón de la Copa Davis en 2007 o al Boston
Celtics de finales de la década pasada; relacionamos nuestros primeros
pensamientos con aquellos que en su momento los consideramos los más grandes.
Pep Guardiola, Lionel Messi, Andy Roddick, James Blake, Paul Pierce y Kevin
Garnett. Algunos de los tantos que recordamos.
Hay varios tipos de momentos claro está. Y
podemos pasar toda una tarde tratando de explicar cada uno de ellos. En un
intento de compendio se nos viene a la cabeza todo lo que lograron, el tiempo
que estuvimos hablando y pensando en ello, la repercusión mediática que
obtuvieron en nuestro círculo, las veces que tuviste que escuchar la misma
historia de diferente manera. Pensamos –casi de manera inconsciente– la forma
en la que ese momento influyó en nuestras vidas. Y por ahí nos podemos explayar
en otra ocasión, si queremos reflexionar sobre aquello que llamamos fanatismo.
Cuando leemos, escuchamos o simplemente
pensamos la palabra “baloncesto”, se nos viene la figura de un tipo en
particular. Por supuesto que en el camino nos toparemos con LeBron James,
Golden State Warriors, San Antonio Spurs, Manu Ginóbili, Kobe Bryant, Shaquille
O’Neil, Los Angeles Lakers, Pau Gasol, Carmelo Anthony, Dwayne Wade, Kevin
Durant o Stephen Curry. Todos ellos están a la sombra de un tipo que lo hayas visto o
no, simboliza una fuerza mayor de antaño, muy respetada, muy ovacionada, muy
influyente. Simboliza felicidad en el deporte, traducido en éxito. Aquello que
motiva a cualquiera de cualquier forma sobre cualquier cosa. Porque hasta
individuos del colectivo que no siguen este deporte también piensan en este
tipo en particular. Chicago Bulls. Michael Jordan. NBA.
Todos ellos están a la sombra de un tipo que lo hayas visto o no, simboliza una fuerza mayor de antaño, muy respetada, muy ovacionada, muy influyente."
Es probable que estos tres nombres estén al
mismo nivel simbólico. Sobre todo los últimos dos. Pero imaginar un momento que
los englobe a todos es pensar en un tipo de casi dos metros del altura,
corriendo en un tablero sumamente brillante, saltando a toda velocidad con un balón
en la mano derecha, con un público que se pierde en la oscuridad del fondo,
entonando un único sonido de felicidad. Llegar a simbolizar lo mismo –o
hasta más– que la abreviación de una liga profesional es algo que muchos han
intentado. Algunos se han acercado, pero la gran mayoría sólo es parte de
épocas diferentes. Y para trascender tienes que valer lo mismo en todas ellas.
Michael Jordan es un ejemplo de ello.
Encontrarnos con la noticia de que Michael
Jordan cumple 55 años es retomar todo lo escrito hasta este momento. No podemos
ignorar el hecho de que este cumpleaños en particular coincide con la fiesta de
mitad de temporada. Aquello que llamamos Juego de Estrellas. Eso da puntapié a
una serie de eventos mediáticos que permiten darnos momentos para reflexionar.
Momentos para sumergirnos en vestigios de alegría. Momentos para ser
felices. Acto seguido se conecta a la red y disfruta en unos pocos minutos todo
lo que una leyenda como la de este tipo en particular construyó. Eso durará el
tiempo que inconscientemente hayas decidido, porque de inmediato llegará una
notificación de cualquier otra cosa que sucede a continuación.



Michael Jordan es, y será la figura más emblemática del baloncesto. LeBron y en menor medida, Steph lucharán en los próximos años por alcanzarlo. Pero es que lo siguen intentando.
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