Hyoran, Cruyff y la fe
Por: Juan Manuel Maldonado León (@futbolyprogreso).
La tragedia del gran Chapecoense está llena de detalles preciosos. Cuando
sucedió dedicamos un artículo de agradecimiento a los artistas
caídos que nos dejaron una leyenda eterna a cambio de sus vidas. Más allá de
eso decidimos no entrar en más profundidad, por respeto y por la
avalancha de información que supuso aquel 28 de noviembre. Con humildad, pero
sin ocultar la realidad, pocos medios en Europa están tan especializados en
fútbol brasileño como éste. Sin embargo, muchos otros, aún hoy, que quizás
le habían dedicado una línea o dos en su historia al Verdão do Oeste o a sus jugadores, dedicaron muchas a
partir de ese día. Y vídeos y entrevistas.
Quizás tuviera que ver con el hecho de que
no conocían de verdad al equipo. Que no tenían en sus retinas, en sus notas y
en sus bases de datos información y muchos minutos de juego de esos que
cayeron en Colombia.
Ya ha pasado el tiempo y la leyenda marcha.
Ya hablaremos de lo que se está creando en el Arena de Condá. Ahora que empezamos a ser, otra vez, de
los pocos que hablan por aquí de A. Chapecoense F. y del fútbol brasileño en general,
nos vemos liberados para contar las pequeñas historias que rodearon la
tragedia. Aspectos curiosos o bonitos guiños que nos guardamos en su momento y
que iremos soltando cuando vayamos teniendo oportunidad de hacerlo.
El 24 de marzo de 2016 Hendrik Johannes Cruijff “Johan, El Flaco, Cruyff” fallecía en su querida Barcelona a los 68
años de edad. Dos días después, el futbolista Hyoran Kauê Dalmoro jugaba contra Brusque F.C. la quinta jornada de un Campeonato Catarinense que acabaría ganando y que sería el
primer título de una temporada histórica.
Renato, el orgulloso padre del futbolista, es el
culpable de que ambos estén relacionados. Johan era el jugador favorito de este
amante del buen fútbol que intentó inculcarle ese amor a su hijo desde que
nació. Tanto es así que el curioso nombre de Hyoran no tiene otra explicación que una
transformación fonética del nombre del holandés.
Cada uno puede creer y tener fe en lo que
quiera. Depende del país en el que se nazca, el lugar en el que se esté o la
naturaleza propia de esas creencias, podrán o no ser manifestadas. Pero creer se puede creer en lo que se quiera. Renato creía que el homenaje serviría para algo más. Para transmitir cosas del dueño
originario a su nuevo portador.
Ser futbolista no es del todo fácil. Una
vez que se llega a profesional, y más en Brasil, no perderse en el camino y
llegar a primera división es sumamente complicado. Hyoran no sólo lo consiguió, sino que además
comparte posición con el ídolo de su padre. Es cuestión de fe, pero si le
preguntáis a Renato por
supuesto que el nombre tuvo que ver en esto.
El año que el mago holandés nos dejó de
manera precipitada su “homónimo” daba un salto definitivo en su carrera. Era
titular regularmente en su equipo, que además realizaba la mejor temporada de
su historia y Palmeiras se
fijaba en él. Una vez más es cuestión de fe, pero si le preguntáis
a Renato para él no es casualidad.
Minuto 54 del partido que enfrentaba Chapecoense contra Figueirense por la jornada 34 de la Serie A brasileña. Hyoran había entrado al campo apenas 20
minutos antes por la lesión de un compañero en un partido en el que,
presumiblemente, no iba a jugar. Nuestro protagonista cae y rápidamente se echa
la mano a la rodilla. Pide el cambio. Una semana después Chapecoense tenía el que hasta la fecha era el
partido más importante de su historia, la vuelta de semifinales de la Copa Sudamericana frente a San Lorenzo. La cara de Hyoran denota que sabe que se lo va perder.
Ese y lo que queda de temporada. La mejor temporada de la historia de Chape. La semifinales, la final, el interés
del Palmeiras campeón.
Todo pasaba por la cabeza de quien salía del campo con más dolor de alma que de
rodilla.
Los médicos confirman lo peor. No puede
jugar más. No viaja a la semifinal. No juega contra Palmeiras, el equipo que le quiere, en el partido en
que se convierte en campeón. No viaja a la final. No va con sus compañeros a
Colombia a jugar contra Atlético Nacional. La
rodilla le salva la vida. Es cuestión de fe, pero si le preguntáis a Renato…
Hoy Hyoran es jugador de Palmeiras, que acabó pagando una cifra cercana a los
dos millones de euros para hacerse con sus servicios. Sus ex compañeros le
vigilan desde algún lugar y con ellos hay un flaco vestido de naranja. Al menos
eso cree Renato.


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